Vicentinos: locura, pasión y trabajo

Todo comenzó un 25 de agosto del año 2012. Luego de una escisión del Club Los Cedros, se fundaba el Club Vicentinos Hockey & Rugby.
Ubicado en San Miguel, se encontraron con un predio abandonado en la calle Primera Junta al 3369. Era raro imaginarse que en un lugar así, se podría fundar un club. Nada sería impedimento para la gente que estaba convencida de que ahí se iba a escribir la historia de este club. Toda la institución fue levantada a pulmón de ex jugadores y dirigentes provenientes del club de Malvinas Argentinas. La infraestructura que hoy en día brinda el club, se construyó y se sigue construyendo al día siguiente de disputar un partido, ya sea en carácter amistoso, como por torneo de URBA (Unión de Rugby de Buenos Aires, ente reguladora del rugby en Buenos Aires).
El primer partido oficial se jugó en Garín el cinco de abril de 2014. El Club San José agasajaba a Vicentinos con una cálida bienvenida en una tarde lluviosa y fresca. Nada le impidió a la hinchada vicentina, que acompañó a todo el Plantel Superior comandado por su capitán Pablo Ferreira, comenzar a escribir su propia historia en el Rugby Argentino. Toda la banda de San Miguel volvió contenta -y mojada- a su casa: Vicente se había llevado la victoria por 15 a 8 con tries de Guido Livachoff y de Nicolás Marziali. Ese torneo Vicentinos se florearía en la mayoría de los encuentros. Sin embargo, sufriría derrotas ante Centro Naval, Luján y Zárate. Empataría en 13 ante Areco, obteniendo un récord de 17V-1E-3D.
Todo era color de rosas en San Miguel, ya que se había conseguido el ascenso a grupo 3. Sin embargo, el Club Los Cedros pediría que se retire la invitación -aún no estaban afiliados- de Vicentinos de la URBA. Reclamaban que los fundadores del club de San Miguel, aún eran parte de la entidad de Malvinas al momento de la creación. En diciembre de 2014 se llevó a cabo una asamblea, donde todos los clubes presentes votaron a favor de mantener la invitación, pero a cambio de quitarles el ascenso y hacer cumplir las sanciones. En consecuencia, le fueron destituidos los puntos conseguidos y, por ende, el salto de categoría. De esta manera, seis de los siete jugadores sancionados del Plantel Superior (Nicolás Marziali, Mariano Cettour, Matías Altamirano, Santiago Domínguez, Guido Livachoff y Octavio Tallarico) debían cumplir con una pena de tres años de suspensión que le fue impuesta por el club de Malvinas. A estos seis, la Unión le levantaría la sanción en 2015. El único que debía cumplir una pena de 5 años fue Mariano Livachoff debido a que era el capitán del primer equipo. Mariano podría volver a disputar un partido a mediados del 2017.
En el 2015, se verían las caras los vicentinos y cedrenses por primera vez. El encuentro tendría a Los Cedros como local. Sin embargo, sería victoria del visitante por 16-8, con un try de Manuel Altamirano. Iván Ibáñez aportaría la conversión y tres penales para la alegría de las decenas de hinchas vicentinos que se hicieron presente en Malvinas. Ese partido sería la frutilla del postre para consumar un nuevo ascenso que les habían quitado el año anterior. Esa temporada vencieron a 22 equipos y fueron derrotados por tres, quedando séptimos en el campeonato.
Al año siguiente, se encontrarían nuevamente, pero esta vez en la apertura del Torneo de la URBA. El conjunto de San Miguel sería local ante un gran marco de público que se hizo presente en el Barrio Manuelita. Nuevamente, Vicente se llevaría la victoria, esta vez por un abultado 37-22. Iván Ibáñez, Nicolás Marziali, Agustín Marziali, Pablo Ferreira y Nicolás Altamirano aportarían los tries, mientras que Juan Pedro Occhiuzzi aportaría tres conversiones y dos penales para darle cifras definitivas al partido. En ese torneo, el equipo tendría ciertos vaivenes. Debido a esto, obtendrían un récord de 12V-2E-9D, quedando octavos en la tabla.
Llegó 2017 y los sancionados serían habilitados a jugar. Seis de ellos ya eran libres y podían disfrutar de lo que desde chicos les apasionaba y divertía. Sin embargo, faltaba uno: Mariano Livachoff. El club dueño de su pase no quería liberarlo. Se sumó un número incontable de personajes públicos en pedido de que Mariano pudiera volver a jugar al rugby (Tomás Cubelli, Juan Martín Hernández y Tomás Lavanini, los más destacados). Tuvo que esperar hasta el 22 de julio para poder volver a pisar una cancha. Fue en la Pre-Intermedia en el encuentro ante Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó. El elenco tricolor cerró un año con un récord de 11V-15D, quedando así noveno en el torneo.
En 2018, el torneo cambiaría su formato para ser ida y vuelta. Al continuar en la misma categoría, el clásico se iba a volver a repetir, pero esta vez, por duplicado. En ambas fue victoria de Vicentinos. El primero fue en el Barrio Manuelita, donde gracias a los tries de Iván Ibáñez, Matías Traynor, Ignacio Tortorella y Agustín Marziali, más tres conversiones de Juan Pedro Occhiuzzi, los locales se llevarían la victoria por apenas dos puntos en un apasionante 26-24. La vuelta sería 35-9 en favor de Vicentinos. Un doblete de Francisco Occhiuzzi, Jorge Benítez, Gonzalo Gregorio, Nicolás Marziali serían los tries del encuentro. Juan Pedro Occhiuzzi aportaría un par de penales y un par de conversiones a la causa para establecer la diferencia final. En ese campeonato, el conjunto de San Miguel, ganó 14 y perdió 12 encuentros, finalizando en la sexta posición.
En 2019, el último año pre-pandemia por COVID-19, Vicentinos se encontraría con un comienzo de campeonato para el olvido: 11 derrotas y tan solo tres victorias en los primeros 14 partidos. Los primeros ocho encuentros fueron una seguidilla de derrotas. Pero siempre al final del túnel se encuentra la luz y vencerían a Areco de visitante por 32-27 gracias a los tries de Rodrigo Gómez, Gonzalo Gregorio, Francisco Occhiuzzi y Santiago Traynor. Juan Pedro Occhiuzzi aportaría tres conversiones, un penal y un drop para volver al triunfo luego del caótico comienzo. Finalmente obtendrían 9 victorias y sufrirían 16 derrotas. La victoria clave fue ante Luján Rugby Club, donde se daba un duelo de necesitados que Vicentinos se llevó a Manuelita para asegurar la permanencia en la categoría.
El 2020 fue igual para todos, entrenamientos por Zoom, ir al club solamente a correr distanciado de tus compañeros, amigos, por un virus que azotó a todo el mundo y que no hizo excepciones. Más allá de todo, estaban convencidos que ahí arrancaría lo que iba a suceder el próximo año.
Llegó el 2021, que año. Parece que se alinearon todos los planetas y Vicentinos venció de punta a punta todos los partidos. No bajaba de ¡Siete! tries de promedio por partido, con figuras como Tobías Lucero, Gonzalo Gregorio y el pie de su centro, Santiago Traynor. Vicente venía puntero e invicto hasta la fecha 9 venciendo a rivales directos como Liceo Militar (31-28) e Italiano (28-23) jugando un rugby de alto vuelo, cuando se encontraría con una parada brava al jugar ante CUQ en Quilmes. Un primer tiempo para el olvido en el que se fueron 35-7 arriba los de la Ribera. En el segundo tiempo el partido tomaría un giro impensado: con tres tries, el partido se ponía 35-28 con un final en el que podía pasar cualquier cosa. Sin embargo, el Círculo sacaría a relucir su line y maul y pondría cifras definitivas para quedar como único líder al vencer 42-28.
Otro cachetazo que recibiría -a tiempo- fue la derrota de local ante Atlético y Progreso por 36-33. El equipo comandado por Matías Altamirano llevaba una ventaja de 26-3, pero debido a cuatro amonestaciones, ese resultado se revirtió y los cuatro puntos viajaron a Brandsen. Luego, obtendría cómodas victorias ante Old Georgian, Areco y Luján para finalizar como escolta y enfrentar a Italiano en condición de local en semifinales.
El 20 de noviembre, Manuelita fue una fiesta. Simpatizantes de Vicente y del Tano pintaron de colores la Cancha 1 del Club Vicentinos. Juan Matías Traynor, Ramiro Occhiuzzi, Tobías Lucero, Rodrigo Gómez y Francisco Occhiuzzi fueron los autores de los tries. Santiago Traynor aportó su cuota a la goleada vicentina con tres conversiones y un penal para establecer el 34-15 definitivo. CUQ haría lo propio al vencer a Liceo Militar por 40-7. La final tenía rivales, sede y horario.
La semana previa a la final, se vivió con mucho entusiasmo, un poco de nerviosismo quizás, pero con mucho convencimiento. Estaban ahí por algo, y ese algo los hacía diferente a los demás equipos. El martes, como siempre, de contacto. El jueves, terminar de aceitar movimientos y jugadas tanto de backs como de forwards.
Llegó el gran día. Vicentinos y CUQ disputaban la final en la Ribera quilmeña. Cinco micros repletos de hinchas vicentinos arribaron a la puerta del Círculo mientras el equipo comenzaba la entrada en calor. Con un marco inmejorable, los equipos estaban en cancha y se ponía en marcha la definición por el ascenso a Primera B. El encuentro fue tan emocionante como de ida y vuelta. Vicentinos apostó a una férrea defensa en los últimos cinco minutos y tras un knock on de un jugador Celeste, gritó campeón y desató la euforia y el llanto de todos los simpatizantes vicentinos. Jugadores, entrenadores, dirigentes, padres, hinchas, todos unidos en un grito que recordarán para siempre: «Dale campeón». Se logró el objetivo y en nueve años de vida, ya cuentan con cuatro ascensos.



